Esperanza

 
Sonó el timbre.
 
Maria dejó de limpiar los boquerones y secó sus manos en el bambillo.
Buscó las monedas para pagar al chavea de la Ràpida.
 
Su Juan siempre decía que le estaban haciendo el gato pero ella volvió a poner el número
junto a la estampita de la virgen del Carmen.
– Sabes que no pido “na pa mi”. Dijo dirigiendo sus ojos al cielo.
 
Sonó el teléfono. LLamaban del “Carloshaya”. Tenían un posible donante para su Juan y
debía firmar los papeles.

La ráfaga de aire al cerrar la puerta hizo caer el número y la estampita.
 
Los boquerones se quedaron en el fregadero.

Camarote compartido


Te regalé una bonita sonrisa de Joker junto con los billetes de embarque.

Siento que el crucero de aniversario al final lo “disfrutes” con mi madre. Sois tal para cual, antes muertas que perder el dinero. Conoceré yo a mis ladys jajaja, que pena no poder veros por un agujerito tratando de no despellejaros (al menos los primeros días).

¡Ahins! Me tendré que conformar con ver en la tele del hospital
Avenue 5, un remake espacial de Vacaciones en el Mar. Eso si consigo enderezar esta maldita cama.¿Donde narices tendrá los mandos este chisme?

Caminos cruzados

Pensé mientras el coche se lanzaba contra el muro, que yo no había tenido la culpa.

¡Casi me matan ellos a mí!

No soy yo quien se cruzó en su camino sino ellos en el mío.

Debo seguir mi viaje.

Y rápido o me quedaré atrás.

Espero alcanzar al grupo en la próxima parada. Nos quedan más de 2000km hasta las charcas de invierno y yo solo no podré llegar.

Los del coche acabaron su viaje aquí.

Levanto el vuelo mientras veo con tristeza el contenido del equipaje esparcido en la carretera.

Creo que esta vez no regresarán a casa.

Allà vamos …

Làstima que no haya billetes para maniquíes y tengas que viajar como las piezas del tetris.

Quizás sea mejor así, porque hubiera terminado cediéndote el asiento de la ventanilla y pasaría todo el viaje odiàndote y odiàndome por perderme el paisaje.

No sé lo que va a pasar a partir de ahora. A lo mejor podemos dar unas cuantas vueltas, como si el mundo fuera un tiovivo, hasta que se nos acabe el dinero.

o siento mucho por tí. Aunque vayas todo el viaje con los ojos muy abiertos, no vas a ver nada.

Black Hole

Transcripción:

5-10-2059 06:02:05 Somnium IV/001

_

Querida mamá;

Cuando leas estas líneas sabrás que son las últimas.

_

Que ironía, acostumbrados a la comunicación instantánea, hemos tenido que volver al sistema que usaban tus bisabuelos cuando emigraron a principios del siglo XX.

_

Como entonces, aunque estas palabras viajen a la velocidad de la luz, tardaran meses en llegarte.

_

La fuerza nos atrae hacia ella lenta, paulatina e inexorablemente.

La imagen que te envío es la terrorífica belleza que nos muestra.

_

Esto no es una despedida porque tú ya sabías que no volverías a verme.

Como las efímeras, enviaste tu semilla lejos.

Muy lejos.

Fuiste valiente.

_

Cuando crucemos al otro lado, lo haremos como el polvo de estrellas que somos en esencia o como pioneros de un nuevo camino.

Y tú cruzarás conmigo.

_

Te quiero mamá.

Leo

_

Teniente Leónidas Atardis

A/a Familiares tripulación.

Destino: Tierra.

Un trabajo bien hecho

Se sacudió las manos y dio un par de pisotones para desprenderse la tierra de los zapatos.

No fue tan difícil finalmente.

Enterró su sueño después de participar en el taller de escritura.

En un acto final de valentía le entregó su manuscrito al profesor.

Esperó, pero solo recibió silencio.

Ahora liberó en un suspiro toda la ira que le devoraba desde hacía un mes, cuando leyó su nuevo libro.

El cabrón se lo tenía merecido.

Se echó la pala al hombro y se alejó silbando.

Participación en el II concurso de microrrelatos El taller de escritura Fuentetaja

https://clubdeescritura.com/convocatoria/2concurso-microrrelatos-taller-escritura/leer/2856288/un-trabajo-bien-hecho/

Olas en la Sierra

Amo el agua

incesantemente inquieta

buscando solaz en la arena,

filtrándose inaccesible

hacia el corazón de la tierra.

.

Amo el mar,

la sal perlada de las olas

y el rumor que se mece

en su rítmico vaivén.

.

Amo la luz

de los destellos hirientes

de la tarde veraniega

que enrojecen luego

para, tenues, latir bajo la luna.

.

Amo el mar,

el horizonte infinito

que siluetea el mundo

prendiendo joyas azules

en la cintura de la noche.

Amo el mar.

Odio los dientes

que castañetean incontrolados

en el cuerpo insensible

que se aferra a la vida

asido a una tabla.

.

Odio la tabla

huyendo de las manos

que como garfios

intentaban retenerla.

.

Odio la gravidez

del cuerpo que se hunde

y la flotabilidad

del que emerge.

.

Odio la voracidad del mar

que apresa,

devora y no devuelve.

.

Odio la espera

junto al mar.

Odio el frío

helado de la piel

del escalador muerto.

.

Odio la juventud

en su rostro

eternamente fotografiada.

.

Odio el agua

que arrebatadora fluye

por la garganta

que engullendo, grita

el nombre de otro aventurero.

.

Odio la roca

que resbaladiza mata

cuando, atractiva, invitó a subir

y traicionera ríe.

.

Odio el árbol milenario

que impasible asiste

al último estertor

del perdido caminante

que osó adentrarse

en la intimidad del bosque.

.

Odio la frialdad

y la muerte

de la montaña.

Amo el aire

que transparente porta

oxígeno y vida.

.

Amo la altura

que invita a descender

planeando, y a subir

en la cálida corriente

que emana de la tierra.

.

Amo la piedra

que impávida observa

el discurrir del tiempo

y lejos de ser inamovible,

cambia,

se despereza siendo montaña

y se duerme en la ladera.

.

Amo el reto de la altura

y la indómita

esbeltez de la montaña.

.

Amo y odio el mar y la montaña

la montaña y el mar.

Teresa Posada Domínguez

Grazalema de Sal

Somos lo mismo

Todos los seres somos

configuraciones temporales,

frágilmente preciosas

en el instante en que vibramos,

con una frecuencia única.

Somos luz,

somos música,

somos polvo de estrellas

que existimos fugazmente

… mientras sonamos.

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